sábado, 11 de mayo de 2013

Realidad sin Ánimos de ser cambiada.



En una fuerte búsqueda de artículos para mi bebé, me he encontrado con una realidad que al pasar de los años se ha convertido en una costumbre, una imposición social que no parece importarle mucho a los padres o futuros padres. Diría que es como encontrar los mango bajitos; azul para varón y rosado para hembra.


Esta realidad no siempre fue así... existen varias teorías que defienden que el azul era el color femenino por excelencia y que el rosa estaba reservado a los hombres.


A lo largo de la historia, los tonos azulados se han vinculado siempre a las mujeres. No es raro ver cuadros de vírgenes o dibujos de princesas en los que sus atuendos reflejen este color. En el armario masculino, sin embargo, las gamas predominantes eran las rojizas: Jesucristo, los reyes o los emperadores han sido tradicionalmente representados vistiendo ropajes rojos. La capa de los emperadores romanos, por ejemplo, era de un rojo carmesí intenso, igual que las túnicas de los cardenales.

En búsqueda del origen del cambio, me encontré con esta valiosa información: En el periodo Rococó, la corte francesa, que era la que en aquella época dictaba la moda, desarrolló su gusto hacia los colores pasteles porque en ellos se reflejaba el «sentimiento vital de la aristocracia», desvinculándolos de los sucios trabajos de las clases inferiores. 

El arte de este tiempo recogió la nueva tendencia menos brillante y más suave de los colores pasteles, y gracias a estos se puede seguir el recorrido histórico-cromático a través de las prendas de vestir. No es casualidad que una de las amantes más famosas de Luis XV, Madame de Pompadour, se aficionara tanto a este nuevo estilo que le pusieron su nombre a un tono de rosa: el Pompadour.


El rosa es un color de chicos
Madame de Pompadour
Los pintores impresionistas continuaron la moda de los tonos menos intensos para el siglo XVIII. Por el matiz visualmente menos violento de ese tipo de colores se creyó que eran ideales para los bebés: las niñas vestían de azul pastel y los niños de rojo pastel, es decir, de rosa. Así, los hombres vistieron de rosa hasta que comenzaron los grandes conflictos bélicos
Con el trascurso de las guerras los soldados de la marina y del aire se cubrían con uniformes azules, momento en el que el azul se convierte en el símbolo por excelencia de las virtudes atribuidas a la masculinidad: valor, heroísmo y fuerza.
Otras teorías apuntan a un periodo histórico mucho más antiguo que el Rococó. Según los seguidores de estos estudios, que el color rosa se atribuya a las mujeres es un hecho que proviene de la Grecia clásica. Afrodita, diosa del amor y la fertilidad, se representaba pintada de color rosa. Los dioses del Olimpo eran representados en color azul, de donde provendría la moda actual que encasilla lo masculino dentro del azul y lo femenino dentro de lo rosa.
¿En algún momento volveremos al inicio donde no existía ningún tipo de tabú en los colores  o continuaremos refugiados tomando los mangos bajitos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario